The End of the fucking world

Escribo este post en el momento que un periódico digital anuncia en mi teléfono que en Kenia acaba de abrirse una brecha de 20 metros de ancho. Puede pareceros una ridiculez, aunque me gustaría puntualizar que mi primer piso medía un poquito más. He visto colas de novia que siendo gigantes, ni en sueños la cubrirían.

 

Quienes hablaban de colonizar la Luna o Marte para ir a contaminarlas una vez el planeta Tierra esté para el arrastre, no han cumplido las expectativas y creo que tal vez sea el momento de admitir que mejor nos quedemos donde estamos y que si esto del fin del mundo nos pilla, sea de la mano de los que queremos.

Hace unos meses, con el fin de acabar con el monopolio de la fotografía en mi cabeza cambié mis planes de ir a la Maison du Monde a comprar alguna cosa de piñas (deberíamos pagarles por tanta ayuda que nos han dado estos dos últimos años) y me quedé en casa. De los 80 millones de opciones que Netflix me daba como series para mí, me quedé con una que por su propio nombre me llamó la atención. The End of the Fucking World.

Prometo no hacer spoiler, pero me cautivó la historia de amor de los personajes. Irreverente y violenta, pero a la vez adorable y sensible. La huida de dos personas inadaptadas al way of life tradicional que deciden que a vivir que son dos días y que sea lo que Diós quiera, sin dinero y a sabiendas que tal vez sea imposible volver a lo que ya eran antes.

Y es que en un mundo de postureo y redes sociales, a veces olvidamos nuestro amor para querer vivir el de otros. Esas vidas de Instagram de familia feliz en Formentera y de esquí en Baqueira como si no hubiera un lunes ni un martes ni un jueves.

Quizá ya esté pasado de moda y hable en clave de otros tiempos, pero sea como sea, prefiero cogerte de la mano y huir aunque el futuro sea #theendofthefuckingworld, fijarme en como vuela tu pelo cuando se levanta aire, ver como te ríes cuando rompo la rutina con un abrazo, subir a un coche y escapar aunque sea un miércoles y mañana tengamos que trabajar.

Porque el amor es nuestro y que lo sea hasta el fin del puto mundo.

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