Vane + Ferran | 9/7/2016 | Cuando los planetas se alinean

Me sentía vacío. ¡Cada vez que miraba el calendario no podía creer que nadie del equipo fuera a trabajar un 9 de julio! ¿Cómo podía ser? Después de un junio atareado aterrizaba un fin de semana desierto. Así que empecé a plantearme con mi pareja que tal vez debiera regalarle un fin de semana en alguna playa. De hecho, tan sólo harían 9 días de mi cumpleaños, así que todo parecía presagiar que iba a ser un fin de semana muuuy tranquilo.

               

Pero para desgracia de María (mi pareja) llegó Vane, con un discurso atropellado y pasional, enamorada de nuestro trabajo y estilo; e increíblemente con esa fecha como si fuera un boleto de lotería: 9 7 2016. Ella siempre ha dicho que nos unió el destino o tal vez sea el hilo rojo de la vida, pero la gran verdad es que tenía que ser así.

No lo creeréis, pero nadie en casa de Ferran sabía hacer un nudo Windsor (yo tampoco, lógicamente) así que hubo que” tirar de Youtube” para hacerlo. Estas cosas a 40ºC todos sabemos que no es igual, pero Ferran tenía claro que después de comprar ese traje en Hugo Boss, iba a lucirlo y no iba a ser con un nudo simple.

Escribir este post en plena ola de frío siberiana, tiene su qué, ya que recuerdo su día como uno de los más calurosos del año. Tanto es así que a mi petición de hacer la entrega del ramo en  un campo de trigo se me respondió con un: “¿Estás loco?”, por otro lado muy acertado. Supongo que podéis imaginar la euforia de alguien como Vane en el momento de ponerse el vestido así que decidió inventar algunas posturas imposibles para que por un segundo me sintiera Terry Richardson 🙂 Y ella encantada. Not my way but it’s ok!

Mas Can Ferrer es un restaurante con unas vistas espectaculares. Pude frotarme las manos nada más bajar del coche aunque debo reconocer que a eso le precedió un viaje de una hora desde casa de la novia con el aire acondicionado a todo tren. La visión del Pic de les Agudes era un fondo que reclamaba mi atención a gritos, así que abusé un poquito de planos abiertos.  La entrada a la ceremonia conjugó en un abrazo de aquellos que podrían haberlos convertido en siameses con un poquitín más de imaginación. ¡Fantástico! Teníamos el amor, el entorno… ¿pero quién olvidó los pétalos? Salida seca, sin lluvia de arroz no pétalos, pero aún así emotiva y divertida. Aunque parezca un fallo, debía ser así.

 

 

Para que entendáis la magnitud de la personalidad de mis “modelos” ese 9 9 2016, Vane hizo las fotografías de después de la ceremonia con un quinto de Damm Lemon, aunque sus ojos achispados le dieron incluso un toque más bonito a las fotografías.

 

 

 

Era tarde, muy tarde, había ido solo y me quedaba un camino de una hora y media hasta mi casa, pero después de despedirme de los chicos y ante mis ojos cansados con el sobrepeso de dos bolsas y con el desgaste de un día muy caluroso y largo, se abría un cielo estrellado entre avetos y pinos. Es entonces cuando saqué al niño que aprendía a hacer largas exposiciones en sus noches de verano; esas que hasta el día siguiente cuando revelaba el carrete en su ampliadora Opemus 6, la sumergía en Tetenal durante 3 minutos y esperaba a que el fijador hiciera su trabajo para luego lavarla y colgarla a secar, tardaba toda una tarde en conocer el resultado y les saqué del baile. Les hice colocarse entre un foco led y mi cámara que esperaba en un trípode y pude fotografiar a dos satélites que giraban el uno alrededor del otro para siempre.

Love,

Piña Colada

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